Friday, November 11, 2005

Pause
Capitulo 1. L'entrée.
Corre y corre...apresura su paso, respira entrecortado...se topa de frente con una jovencita menuda que la saluda, pero que no recuerda de que Carrera es.
Sigue...mirando sus pasos apresurados, se acerca y late más acelerado su corazón y respiración. Por fin llega, se detiene, mira la puerta, toma aire...profundo y hace su entrada:
-Permiso profesor- dice algo avergonzada.
-Buenos días señorita...Luneau?- dice el profesor, por supuesto algo incomodo.
-Discul...- intentó decir ella.
-No hace falta- la interrumpe-, tome asiento- dándose vuelta a la pizarra, continúa el profesor escribiendo sobre algo, seguramente de Historia y Filosofía...Ciencia.
Ella mira y ve a su mejor amiga sentada hacia el final de la sala, al lado de la ventana. Su amiga le hace una señal con la mano...de saludo. Ella nerviosa, solo atina a sentarse en el primer puesto que encuentra. Abre su bolso de cuero gastado, saca suavemente...tratando de no hacer ruido...su cuaderno y lápiz, comienza a tomar apuntes de lo que su profesor escribe.
-¿Uds. saben lo importante que ha sido Einstein para nuestra humanidad?- dice el profesor, volviéndose hacia sus alumnos, que estaban cada uno haciendo lo suyo.
-Einstein le debe mucho de su aprendizaje inicial a su tío Jacob, con quien se crió. Este lo instruyó en muchos temas, uno de ellos...el álgebra. Constantemente le decía: "...cuando el animal que estamos cazando no puede ser apresado lo llamamos temporalmente "x" y continuamos la cacería hasta que lo echamos en nuestro morral".
-Señores...piensen en cual es su "x"...en la vida, les doy unos minutos.
Ella miró de inmediato hacia su amiga, con cara de pregunta. Pensaba en lo difícil que era entender las preguntas de este profesor...maduro...casi viejo, pero que tenía eso que a ella le gustaba, pero que no le alcanzaba para entenderlo.
-Señorita...si...Ud. ¿Christine?- le dice, justamente a su amiga, que lo miraba casi incrédula por la pregunta.
-¿Profesor...no entiendo muy bien a que se refiere con la "x" en la vida?- contesta nerviosa y titubeante.
El, la mira fijamente unos segundos y luego vuelve su mirada al resto del curso, diciéndoles:
-Veo muy necesaria la lectura y reflexión más profunda en sus vidas...alumnos - y se paseaba sin dejar de mirarlos de un extremo a otro de la sala, mientras todos lo miraban sin perderlo de vista.
-Einstein era un hombre que gustaba demasiado de la reflexión, de la sensibilidad. No en vano, entre sus múltiples aprendizajes estaba el violín. El, producto de su genialidad, estaba destinado a integrar y proyectar el conocimiento y sabiduría de muchos hombres de ciencia anteriores.
Las amigas se miraban cada vez que el profesor caminaba hacia atrás de la sala, se miraban tratando de comunicarse lo que pensaban. Christine todavía estaba nerviosa por la respuesta que le había dado al profesor y Sophie pensaba, lo ridícula de la respuesta de su amiga y lo inteligente de las palabras de su profesor. Ella lo admiraba...pero era su profesor y no había posibilidad que él la mirara con otros ojos que no fueran el de una alumna más...además, de todas maneras lo encontraba...viejo para sus 17 años.
-Señores, para la siguiente clase espero que hayan completado la lectura indicada en la clase anterior- se los dice sin atisbo de duda.- Ese día tendrán una evaluación al respecto. Eso es todo, se pueden retirar.- Se acerca a su mesa, toma su raído maletín negro y sale apresurado, sin dejar de mirarla antes de salir de la sala.
-¿Sophie...de que libro está hablando? -le pregunta Christine a su amiga, acercándose a su asiento, mientras ella lo ve salir se la sala.
-Realmente vives en la luna, no recuerdas que la semana pasada....ah!- alcanza a exclamar,- de veras que no viniste- le contesta, recordando que Christine se había quedado ese día en el casino, conversando con unos amigos nuevos que había conocido en la primera fiesta de la temporada de "novatos".
-Claro... y tú para que me cuentas lo del libro, eres bien chueca amiga...- le dice Christine enojada.
-Tú sabes que nos hemos visto poco. Se me olvidó. Yo ni siquiera lo he pedido en la biblioteca...también se me había olvidado- le responde tratando de superar el impaz.
-Ya...mejor vamos a pedirlo antes que no lo encontremos- le dice saliendo de la sala.
Estudiaban en la AUP (The American University of Paris) en segundo año. Ese año, después de haber pasado por el bachiller, habían optado por una Maestría en Ciencia de la Computación (Major in Computer Science). Ambas estaban felices de haber quedado en una de las carreras más prestigiosas de la Universidad, pero a veces no comprendían por que tenían que seguir con cursos como Historia y Filosofía de la Ciencia. En fin, lo asumían como parte de todo que debían pasar los próximos cinco años.
-Christine, después de pedir el libro me voy directo a la casa. Prefiero ir a adelantar la lectura de éste- le comenta Sophie, ya caminando por los pasillos hacia la biblioteca.
-Esta bien, pero antes me acompañas a buscar unas fotocopias a Avenue Bosquet y de ahí nos vamos juntas al metro Ecole Militaire?- le dice Christine con cara de afligida a su amiga. -Si, pero rápido el trámite Christine, por favor. - Ella contesta seria.
-¡Mira!...no...no...disimuladamente mira hacia la calle- sigilosamente su amiga le indica a Sophie que mire hacia la rue de Monttessuy. A unos cien metros se venia acercando directo a ellas un joven vestido de jeans, chaqueta militar (color verde) y morral (de esos que solo se consiguen en las ferias artesanales en el barrio latino de París). Caminaba fumando un cigarro y mirándolas. Cuando se dio cuenta que Sophie lo había visto, alzo su mano izquierda para saludarla a la distancia, mientras se acercaba más.
Sophie no disimuló nada. Sus ojos cafés almendrados, le retribuyeron el saludo con una sonrisa que no sacaba desde que salió de su casa ese día. Su corazón comenzó a latir demasiado rápido y antes que él hubiese terminado su trayecto, ella lo fue a encontrar, sin dejar de mirarlo. El cuando la vio venir, boto de inmediato el cigarro al suelo. Sophie, apenas estuvo cerca, le dio un beso en la mejilla, sintiendo más profundo ese calor que sentía cada vez que lo veía.
El por su parte la quedó mirando completamente, y con la misma mano que la había saludado a la distancia, le acarició su mejilla de forma muy cómplice.
Ante esto, Sophie sintió unas ganas tremendas de besarlo... en la boca. Pero sólo atino a decirle:
-¿Joseph, como estás?, ya me iba- lo saludó muy nerviosa y alejándose un poco de él.
-Bien, muy bien. Pensé que estarías en clases hasta esta hora, así que decidí mientras tanto ir a The Office of Alumni Relations a ver si ya tenían clara la fecha de las elecciones.
-Con Christine íbamos camino primero a la biblio a buscar un libro de Einstein- le dijo volviéndose a mirar a su amiga que ya no estaba en el pasillo.
-¿Cuál?- le pregunto impaciente por recibir una respuesta.
-Teoría de la Relatividad- le contesto Sophie, sin dudar.
-Yo lo tengo...si quieres te lo puedo traer mañana- le comentó.
-No te preocupes, deben quedar ejemplares en la biblioteca. Si no está, lo acepto- le dijo mirándolo con una sonrisa que a él le encantaba.
-Te acompaño para saber si esta. Después me tengo que ir a clases - le propuso en tono muy seguro.
-Esta bien - le contesto Sophie comenzando a caminar hacia la biblioteca.
Se fueron caminando sin decir nada más hasta que llegaron al pasillo. El le tomo el brazo y le dijo: -Sophie, no he dejado de pensar en un sueño que tuve hace un tiempo - le dijo mirándola como siempre, pero esta vez algo más nervioso.
-¿De que sueño Joseph?- le preguntó intrigada.
-Con Marc siempre teníamos la tradición de el primer día de clases, sentarnos a la entrada de de la Universidad por la rue St. Dominique y mirar a todas las novatas que ingresaban por la puerta principal. Las reconocíamos de inmediato. Marc sabia que yo había soñado que por ahí entraría ella...- Sophie lo interrumpió entonces diciéndole:
-¿A que te refieres con... ella?
-Me refiero a la persona que me acompañará el resto de mi vida- le contestó acercándose un poco más y acariciándole el pelo.
Sophie volvió a sentir el calor, pero ahora se trasformaba en escalofrío. Sabía que venía lo que esperaba. Pero estaba un poco sorprendida por la revelación que le hacia Joseph.
-Ese día, pasó a principios de este semestre. Entraste tú por esa puerta, y supe de inmediato que por fin habías llegado a mi vida... ¿Sophie...entiendes lo que te estoy diciendo?- le preguntó sin dejar de mirarla.
-Un poco. Pensé que te gustaba Elize. Como supe que habías estado en la fiesta con ella...-le dijo tratando de provocarlo y siendo inmediatamente interrumpida.
-Elize? de donde sacas eso- le respondió en tono serio y molesto,- si solo estuve conversando con ella y pensando toda la noche en ti y ese...Jacques.
-Pero si ya te conté que sólo me llevo a tomar un helado y luego me fui a mi casa- le contestó tratando de calmarlo.- Jamás me hubiesen dejado ir a dos fiestas seguidas en tan pocos días. Y con Jacques somos solo amigos, nada más...igual que contigo- le dijo sutilmente, sabiendo lo que vendría.
-¡Yo no quiero ser más tu amigo!...quiero ser el hombre de tu vida, lo entiendes...- no alcanzó a terminar, le tomó su cara con ambas manos y la beso.
Fue un beso que Sophie había esperado demasiado. Ese mes de conocerlo, había sido para ella una eternidad. Sintió que flotaba. No quería que ese beso terminara. Era demasiado para ella. Sentía su cara ardiendo y la de él también. En ese minuto supo que era a quién ella también había esperado...

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