Wednesday, December 03, 2008
"Que todas las noches sean noches de Boda, que todas las lunas sean Lunas de Miel..."
Eso quiero yo, decia una muchacha que estaba sentada junto a su pretendiente, mientras el resto escuchábamos y disfrutábamos este tema de Sabina..."Noches de Boda", cantado por la "Banda de Las Noches Perdidas".
La verdad el tema vino a sellar una noche romántica junto a él.
A mi todavía me daba una cosita en la guata después de escuchar las palabras que me dedicó junto al tema "Contigo". El cantante dijo más o menos: "Este mensaje es muy romántico...5 años de pololeo...15 de casados...20 años juntos y 4 frutos de nuestro amor".
El cuando quiere, puede ser demasiado romántico. Me apretaba bien fuerte la mano y me miraba...y me miraba...y me miraba...mientras cantaba la Banda...
"Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren."
La Banda De Las Noches Pérdidas - Contigo
Pensando en lo que dijo la muchacha, la verdad es que aunque no siempre el día ha sido de miel...nuestras noches casi siempre han sido luna de miel. Espero como dice el tema...que el corazón no pase de moda.
Mi corazón siempre estará para ti. No puede ser de otra forma.
Esta ha sido una semana de celebraciones, partimos el viernes y no se cuando terminará nuestra celebración de estas Bodas de Bronce.
Thursday, November 20, 2008
Han pasado 20 años "Y sin embargo te quiero..."
Y sin embargo te Quiero...
Me lo dijeron mil veces,
mas yo nunca quise poner atención.
Cuando vinieron los llantos
ya estabas muy dentro de mi corazón.
Te esperaba hasta muy tarde,
ningún reproche te hacía;
lo más que te preguntaba
era que si me querías.
Y bajo tus besos en la "madrugá",
sin que tú notaras la cruz de mi angustia,
solía cantar:
Te quiero más que a mis ojos,
te quiero más que a mi vida,
más que al aire que respiro
y más que a la madre mía.
Que se me paren los pulsos
si te dejo de querer,
que las campanas me doblen
si te falto alguna vez.
Eres mi vida y mi muerte,
te lo juro, compañero,
no debía de quererte (bis)
y sin embargo te quiero.
Y sin embargoDe sobras sabes que eres la primera,
que no miento si juro que daría
por ti la vida entera,
por ti la vida entera;
y, sin embargo, un rato, cada día,
ya ves, te engañaría
con cualquiera,
te cambiaría por cualquiera.
Ni tan arrepentido ni encantado
de haberme conocido, lo confieso.
Tú que tanto has besado
tú que me has enseñado,
sabes mejor que yo que hasta los huesos
sólo calan los besos
que no has dado,
los labios del pecado.
Porque una casa sin ti es una embajada,
el pasillo de un tren de madrugada,
un laberinto
sin luz ni vino tinto,
un velo de alquitrán en la mirada.
Y me envenenan los besos que voy dando
y, sin embargo, cuando
duermo sin ti contigo sueño,
y con todas si duermes a mi lado,
y si te vas me voy por los tejados
como un gato sin dueño
perdido en el pañuelo de amargura
que empaña sin mancharla tu hermosura.
No debería contarlo y, sin embargo,
cuando pido la llave de un hotel
y a media noche encargo
un buen champán francés
y cena con velitas para dos,
siempre es con otra, amor,
nunca contigo,
bien sabes lo que digo.
Porque una casa sin ti es una oficina,
un teléfono ardiendo en la cabina,
una palmera
en el museo de cera,
un éxodo de oscuras golondrinas.
Y cuando vuelves hay fiesta
en la cocina
y bailes sin orquesta
y ramos de rosas con espinas,
pero dos no es igual que uno más uno
y el lunes al café del desayuno
vuelve la guerra fría
y al cielo de tu boca el purgatorio
y al dormitorio
el pan de cada día.
(Joaquín Sabina, 1998)